A las muchachas se les ha ocurrido comprar una pelota de fútbol, para se más precisa, de indor-fútbol. Verla me trajo muchos recuerdos. Mi infancia, cuando jugábamos todos juntos, mis primos, mis primas, mi hermana y yo, peladitos entre los cinco y los once años...¡cómo hacíamos relajo en el patio de la casa de mis tías! y al más "maleta" siempre lo poníamos en el arco...
Recuerdo el momento en que todo cambió: tendríamos todos entre once y catorce cuando de repente ellos no quisieron jugar más con nosotras porque ¡¡eramos niñas!! y además nos salieron con la novedad de que ¡¡las mujeres no debían jugar fútbol!!. Al preguntar por qué respondieron: "Porque eso es cosa de hombres". Sentí que a partir de entonces se levantaba entre nosotros una barrera invisible, infranqueable, incomprensible, que nos separaba y que ya nada volvería a ser igual, sentí que, de alguna manera todos estábamos perdiendo parte de nuestra libertad.
Aprender que hay "cosas para mujeres" y "cosas para hombres" y ejecutarlo así sin preguntar la razón es algo que no me cabía (no me cabe aún ni me cabrá) en la cabeza. Seguimos jugando un tiempo más entre nosotras hasta que dos de mis primas decidieron que ya estaban demasiado "señoritas" para seguir con esas cosas... la pelota de fútbol fue a dar al cuarto de los trastos viejos.
Pero este fin de semana resucitó. Fuimos a una cancha pública. Por suerte que todas estamos en buena forma. Cuando llegamos encontramos que estaba ocupada: había tres niños pequeños jugando con una pelota bastante mejor que la nuestra. Se barajó la posibilidad de marcharnos pero una de mis amigas tuvo una idea brillante y anticonvencional : ¿que tal si le proponíamos a los niños que jueguen con nosotras?. Para nuestra sorpresa, aceptaron encantados. Jugamos el típico partido de cinco puntos con la pelota de ellos...nos dieron goleada de cinco a dos.
Ese día me dejó con dos concluciones: la primera es que necesitamos urgentemente reunirnos a entrenar y la segunda que el ser humano es mucho mas felíz y abierto cuando todavía no tiene una noción cabal de lo que es el rol de género.